SHOT & EDITED BY CORGAM ©

 

JONATHAN BREE

FOTOCRóNICA DE SU CONCIERTO EN CDMX

Texto & Fotos por Alex Cordero

Edición por Corgam

Foro Indie Rocks, Marzo 23 2019

ENGLISH VERSION

Es sábado por la noche en una de las zonas más populares de la Ciudad de México, la Colonia Roma. Es aquí donde se ubica un íntimo foro dedicado a la escena musical, y en donde se han reunido poco más de 600 personas para presenciar al enigmático maniquí neozelandés conocido como Jonathan Bree, productor, cantautor y multi-instrumentista, quién cuenta con 3 discos solistas y una larga discografía con su ya extinto grupo The Brunettes. En su actual fase artística, y tal vez como total diferenciador de sus anteriores proyectos colaborativos, ha optado por esconderse tras un personaje sin cara, un alter-ego macabro e ingenuo a la vez, alguien que evoca a un maniquí en un aparador.

 

“Sleepwalking”, su más reciente trabajo discográfico, es una amalgama de estilos musicales, un pop sofisticado, deliberadamente diseñado, con acertados arreglos de violín y chelo, así como depresivas pero juguetonas melodías de piano, con guitarras minimalistas lideradas por el ritmo de la batería que juega con ritmos de jazz y el armonioso y rítmico bajo. Su componente lírico gira en torno al desamor y sus secuelas depresivas ante promesas fallidas.  

Son pasadas las 11 de la noche cuando al ritmo de “Lovesong” y “Pictures of You” de The Cure se prepara el escenario para Jonathan Bree, la impaciencia está en el aire, de repente un silencio, las luces bajan de intensidad y suena una canción, la escena es un poco lúgubre (recuerda escenas de películas de terror, donde suena la radio y de repente, sin previo aviso, los protagonistas son testigos de una figura que los observa) acto seguido, emergen 5 figuras siniestras, tres hombres y dos mujeres, como Bree, sus músicos acompañantes también parecen encarnar perfectamente la descripción del Hombre Invisible hecha por H.G. Wells, en otras palabras, complementan el aparador.

Jonathan Bree sostiene unas flores en sus manos que coloca sutilmente en el suelo, las mujeres se postran una a cada lado, el bajista y el baterista llevan audífonos de aspecto obsoleto, mientras esperan, una luz roja los ilumina, mientras tanto la audiencia los recibe con efusión, entonces se produce un silencio y Jonathan Bree pronuncia con una voz barítono: “You’re the one that I want” enfatizado por un remate de toms y bombo, y es así que inicia la velada. Bendito entre las mujeres, ellas llevan a cabo una coreografía, mientras en el fondo el bajista saca un cigarrillo que aparenta fumar, inhalando y exhalando, los sentidos mienten y sólo si te dejas llevar puedes ver, en efecto,  el cigarrillo prendido y el humo que exhala al dar las bocanadas.

 

La teatralidad y la inclusión coreográfica no son los únicos elementos visuales que proporciona Bree; una pantalla proyecta imágenes complementarias de sus videos, un compendio bizarro exclusivo para el concierto. Cuando Bree deja de cantar toma una posición digna de un maniquí, estática y rígida, es entonces que da paso a que sus dos músicos toquen y sus bailarinas/coristas así como los elementos visuales, nos introduzcan en ese mundo nostálgico, oscuro, de efímera felicidad ¿es acaso el mundo de los sueños? ¿O un mundo donde los sueños y a realidad convergen?

El setlist de 13 canciones, en su mayoría de “Sleepwalking”, inicia con la canción que da nombre al disco, seguida de “Weird Hardcore” de su segundo álbum titulado “A Little Night Music”. La muy movida y sensual “Say You Love Me Too” incita a mover el cuerpo por esa pegajosa línea de bajo, es en esta canción donde una de las mujeres maniquí hace dueto con Jonathan. Entre las destacadas también fueron “Boombox Serenade”, “Blur” de su segundo disco, así como “Duckie’s Lament”. Sencillos como “Valentine” y el exitoso “You’re So Cool” fueron las más coreadas por el público, así como “Roller Disco” y “There Is Sadness”.

 

Evitando el encore completamente, Bree dio paso a la muy personal “Fuck It”,  para finalizar con la apropiada “The Primrose Path” una de las más hermosas canciones de su primer álbum solista, despidiéndose con una elegancia que los distingue y bajar del escenario mientras suena “Can't Help Falling In Love” de Elvis Prestley.

Hablar de Jonathan Bree implica una serie de aspectos. Estamos ante un artista multidisciplinario, quien logra integrar elementos de teatro, baile, videoarte y performance y al mismo tiempo logra presentarlos de manera cohesiva dotados de una personalidad propia. Definitivamente un concierto especial y único.